Lupa

30/09/2018 | 11:23:07 PM

PEQUECHIQUI VIAJEROS: CERDEÑA


La búsqueda de un destino vacacional a última hora fue coser y cantar para Rosa. Sumergida en la red pronto encontró varias ofertas interesantes. Después de darle vueltas a todas las opciones, nos decantamos por Cerdeña.

 

Tenía el atractivo de poder desplazarte con tu vehículo por toda la isla gracias cargarlo con nosotros en el ferry. Hicimos el trayecto Albacete-Barcelona en nuestro propio coche y después el barco hizo todo lo demás hasta Italia.

Todo un lujo nuestro ferry de la compañía Grimaldi Lines. Comodidades como un crucero donde podías comer en cualquier sitio y descansar en unos de sus camarotes o darte un chapuzón en su piscina.

Iria se lo pasó en grande y cada vez que pasábamos al lado de la ludoteca teníamos que hacer parada obligada.

Nuestro destino era un chalet adosado en el bonito pueblo de Castelsardo. Hicimos el check in en la oficinas del paquete vacacional y con mi básico italiano (ciao, buon giorno, grazie mille...) conseguimos entendernos excepeto en un apartado: el reciclaje. Mamma mia! qué difícil lo ponen a la hora de separar materiales! Cada día teníamos que sacar un cubito con el material en cuestión y otras veces dos. El problema radicaba en que no correspondían con el mapa de recogidas que nos habían entregado. Siempre me asomaba antes para ver qué sacaba el vecino y nunca correspondía con lo mío ni con lo del mapa para días sucesivos.

 

Una de nuestras primeras excursiones fue a la Gruta de Neptuno. Un lugar alucinante donde vas descendiendo un sinfín de escalones que van pegados al acantilado donde puedes disfrutar de unas vistas increíbles.

En su interior descubrimos lo que el agua puede hacer a lo largo de miles de años. Estalactitas y estalagmitas por todos los rincones ofreciendonos escenarios de película.

No hace falta hablar de la gastronomía. Todos conocemos las excelencias de la cocina italiana pero siempre hay platos por descubrir. La primera parada para comer nos hizo descubrir el pan Carasau. Muy fino y crujiente. Es como una lámina de pan tostado que acompaña muy bien cualquier plato.

 

Comimos muy bien en todas partes pero los precios son algo altos y carecen de menú diario.

Sólamente incluía un plato y una bebida como oferta diaria por unos diez euros.

Hay gran variedad de pasta tradicional de Cerdeña y dimos buena cuenta de ella. Compramos bastantes paquetes y algún día comimos en nuestro pequeño chalet.

 

Otra de nuestras excursiones fue a la isla de la Alsinara. Una isla gobernada por burros. Los puedes encontrar a decenas y predominan los albinos que son además el símbolo de la isla.

Tiene una flora y fauna única además de ser uno de los Parques Naturales protegidos de Italia. Otro de los curiosos rincones es una prisión que estuvo activa hasta finales de los años ochenta.